Sucios capitalistas (1)
Aparte de mi pertinaz manía de colar faroles en momentos claramente inadecuados, una de las cosas que me preocupa desde hace tiempo respecto al póquer son sus implicaciones políticas y la responsabilidad que conlleva jugar si uno vigila mínimamente por donde pisa. A la mala conciencia, me refiero.
En este sentido, el otro día voy y me encuentro con un metrallazo leído por ahí, en uno de los comentarios a un reportaje sobre el tema en el diario Público, que apunta precisamente a donde escuece. La acusación era sencilla: el póquer es un “juego capitalista” porque “el que de más guita dispone es el que más fácil lo tiene para ganar”. Me preguntarán qué hago yo discutiendo comentarios anónimos. La cosa es que, en fin, no puede ser que uno vaya por el mundo con la cerviz levantada, diciendo que opino esto y lo otro, con esa superioridad moral que da saberse de izquierdas y por lo tanto más guapo, si luego un cualquiera me echa en cara que juego a un juego capitalista. Puedo aguantar, porque me resbalan, las acusaciones morales, las alarmas de ludopatía, las preocupaciones de mi abuela que me quiere más que a las pesetas y las de las beatas que piensan en un señor apostando y ven a Pedro Botero. Las que ya no aguanto tanto son las que ponen en duda mi coherencia política.
El primer argumento en mi defensa, tan posmoderno y tan bienqueda, podría formularse con un contundente “ya, ¿y qué?” que lo que hace es acabar con el debate a la brava, defendiendo que al fin y al cabo no hacemos daño a nadie, que hay cosas más graves por las que preocuparse y que si nosotros jugamos a póquer hay otros perroflautas por ahí que muy perroflautas pero luego calzan nikes, adidas o pumas. En otro contexto me quedaría con este argumento neutralizador, pero a este punto detenerse aquí es muy pobre.
El segundo argumento se centra en una distinción que el comentarista anónimo no creo que conozca y es la diferencia entre los juegos de dinero (traducción patillera de cash) y los torneos. Si bien en los primeros, en los que las fichas tienen valor real, efectivamente los onassis lo tienen más fácil para ganar dinero, porque les dan un valor a las apuestas muy por debajo del que les da alguien con menos poder adquisitivo, en los torneos todo el mundo empieza con las mismas fichas independientemente del dinero en la cartera, por lo que la estructura del juego puede considerarse igualitaria. Se puede objetar que el onassis juega más tranquilo porque el coste de la entrada se la sopla, e incluso que su experiencia puede ser mayor, al tener pudientes para pagar todas las entradas de torneo que le dé la gana; pero el buen jugador, aunque solo pueda jugar ese torneo una vez en la vida, al empezar a mover fichas no tiene por qué hacerlo peor que su contrincante adinerado. Quizá incluso lo hará mejor, precisamente porque valora cada movimiento que hace y procura no pagar envites al tuntún. Obviamente, si el torneo tiene recompras y el jugador puede volver a entrar una y otra vez con solo aflojar la mosca, la cosa se desvirtúa. Digamos, pues, que los buenos torneos son sin recompra.
En los casinos hay torneos relativamente baratos y en internet se puede incluso jugar de forma gratuita con premios en metálico. El ejemplo de Chris Moneymaker, que pagando la entrada de un torneo clasificatorio de 39 dólares acabó ganando las Series Mundiales de Póquer, debería convencernos de que en póquer no ganan los ricos. Me atrevería a decir que ni siquiera a la larga…
Hasta aquí creo haberme ventilado el argumento sencillito del comentarista anónimo de Público. Se me ocurren algunos argumentos anticapitalistas más sólidos, que atañen no solo al póquer sino a todos los juegos de azar, pero como tengo que pensarme una defensa ad hoc patillera los dejo para un próximo post. De momento, como conclusión provisional, digamos que, puestos a jugar, se puede jugar a póquer de muchas formas distintas.
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Adrián Crespo el 5 septiembre, 2010 a las 22:52, y está archivado en Sin categoría. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |

hace 1 año
Pues yo estoy bastante de acuerdo con el comentario. Creo que el que tiene más pasta parte, a priori, con ventaja.
Pero es algo que pasa en casi todos los juegos (o deportes o como le querais llamar). ¿O alguien espera que la liga de este año la gane el Levante?
Con más dinero puedes comprar los mejores materiales, jugadores, los mejores entrenadores, disponer de las mejores instalaciones, poder hacer más apuestas en la quiniela… y eso siempre es una ventaja. Y eso sin hablar de “deportes” con la F1….
Luego está el talento de cada uno que es lo que hace que los africanos corran más en la media distancia y lo que hace que en poker puedas ganar con menos dinero que otro.
Vamos, que pocos juegos se me ocurren que no sean “capitalistas”. ¿Deportar gente a Siberia cuenta como juego?
hace 1 año
Si nos ceñimos al poker en torneos frezeeout, de capitalista nada. Ahí solo cuenta la habilidad y la experiencia.
Que si uno tiene más dinero para practicar la habilidad, y mas tiempo para ganar experencia, hombre pues claro que si, pero esto no tiene nada que ver con el poker, esto es la sociedad donde vivimos…
Con las cartas repartidas y las mismas fichas en las manos, no hay dinero que valga: un magnate del petroleo tiene los mismos ticks, tells i vicios que un basurero.
hace 1 año
de acuerdo en todo.