Jugadas
Esas manos, majo
7 feb
Aunque la gracia de la cosa ésta es que es un juego de cartas en el que las cartas importan poco, la manía de hablar de ellas como si fueran ligues de discoteca es pertinaz. Esa pareja de treses, tan bajita ella, me ha aportado mucho más de lo que parecía a simple vista. Y sí, AQ está muy bien, muy resultona y tal, pero si no podéis ir luego juntos a tomaros un café con leche, ya me dirás.
Valorar manos es de las primeras cosas que hacemos cuando aprendemos a jugar y ya hemos pasado esa fase en la que de tan insensatos le ganamos unos pocos cuartos al que sabe mucho. Un buen día aprendemos que ir con cualquier cosa puede salirnos muy caro, se nos cae el velo y descubrimos que hacer palmas de euforia con los pies por tener un mísero rey mal acompañado es un error de juventud; de infancia, si me apuran. Lo que pasa es que al día siguiente vemos por la tele a Tom Dwan apostar fuerte con J6 y no entendemos la diferencia. Y en realidad es tan sencillo como distinguir a un calvo con mal humor de otro que se ríe de su alopecia: el segundo conoce sus limitaciones y actúa en consecuencia. Más >
Las ocho caras de un farol
8 abr
Vamos a hablar de una situación recurrente, una encrucijada, en la que me encuentro muy a menudo; supongo que os la habréis encontrado y si no lo habéis hecho daros por enterados.
La situación aparece con la última carta y nos toca apostar. Llegamos ahí siempre sin juego, ya sea por unas buenas cartas que no han encontrado compañía, por un farol premeditado o por unas cartas mediocres que se han convertido en farol, por tanto intuimos que la mano la ganaremos solo si no enseñamos cartas, pero meter más en el bote con una mano perdedora siempre cuesta. No solo no hemos ligado nada, además siempre hemos subido y la gente ha igualado (por hache o por be, llevábamos la iniciativa en todo momento).

Bienvenidos a la encrucijada. Hasta ahora nuestras subidas no han echado a todo el mundo, los otros al igualar nos han dado poca información, y con la última carta llegan las dudas. Pensamos mil maneras de subir y en otros tantos juegos que puede tener el otro, pero al final todo se reduce a tres pares de opciones: el contrincante ¿tiene buen juego o no? y ¿irá o no? y la más importante, nuestra única opción, ¿subimos o no?. Dos por dos por dos son ocho, ocho posibles resultados: Más >
Situaciones. Parte 3.
24 mar
Tras las 2 situaciones anteriores planteada a raíz del post del Sr. Crespo, seguimos con la número 3.
En los casos anteriores se trataban de situaciones al principio de un torneo o a los inicios de una mesa final. En el caso de hoy se trata de la última mano de una sesión de cash.
Dejando a un lado el importe de las apuestas, la situación es simple. Jugártelo todo, ya sea con AA o con KK.
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Expiación
17 mar
Relacionado como verán con el post anterior, necesito explicar y dejar aquí colgado por un tiempo el error que cometí el lunes en el Poker In y que merece que me ponga de rodillas de cara a la pared con birrete de burro. No es que jugara mal del todo y al fin y al cabo un error es solo un error, pero un error que se repite pertinaz, partida tras partida, torneo tras torneo, no puede ser solo un error: es también signo de mal juego, incluso de cerrazón ante las cosas de la vida que hay que ir cambiando y que aún esforzándonos no somos capaces de cambiar. Ya saben, uno hace categorí
a de la anécdota y tras un mal torneo se replantea hasta el color de los calcetines. Lo que no puede ser es que tropiece siempre con la misma piedra, sistemáticamente. Espero que este post sea el primer paso necesario para el cambio: reconozcamos el error.
Y el error consiste en huir hacia delante y no saber parar cuando todo indica a las claras que me estoy echando la soga al cuello. En concreto consiste en intentar un farol sin siquiera haber visto el flop en una mesa llena de jugadores con muchas más fichas que yo y, aún teniendo a mi lado a un tipo que me aguanta los envites, seguir echando puntos al bote sin pensar que quizá sea él el que está jugando conmigo, que quizá juegue lento con una barbaridad de mano. Vamos, consiste en ser paloma por querer ser gavilán; como un soldadito adolescente oculto entre matorrales en pleno Vietnam que de repente, acojonado por los horrores de la guerra, loco de remate, sale gritando de su escondite para matar charlies y cae abatido en seis segundos. Ese fue mi error. Más >
Situaciones. Parte 2.
6 mar
Tras la situación anterior planteada a raíz del post del Sr. Crespo, seguimos con la número 2.
Anteriormente, veíamos cómo se jugaban todas la fichas en la primera mano de las WSOP. Ahora seguimos con las WSOP, pero esta vez la situación es en la mesa final. Volvemos al dilema de las parejas altas antes de ver el flop.
La mano no necesita mucha explicación, es allin preflop con AA o KK. Kevin Shaffel tiene la mitad de fichas que su oponente, con AA decide ir allin sabiendo que es el todo o nada. Eric Buchman tiene KK, si pierde se quedaría con la mitad de fichas; se lo piensa y decide pagar.
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Situaciones. Parte 1.
2 mar
Como complemento al gran post anterior del Sr. Crespo, comparto 3 situaciones que me vinieron a la cabeza al leerlo. De hecho me vinieron muchas más, pero estas son jugadas propias y no existe vídeo que las ilustre; solo recuerdos que muchas veces no puedes olvidar. Por casualidad, en dos de la manos tenemos al gran Sr. Sammy.
Empecemos con la primera situación. No son exactamente AA contra dos cartas, tampoco es allin antes de ver el flop; pero si que es una determinada situación de jugártelo todo en la primera mano de un gran torneo.
Primera mano del campeonato mundial de poker (World Series of Poker). Los jugadores involucrados son Sr. Sammy Farha (jugador profesional) con AT (en el lenguaje del poker 10 se transcribe por T de ten) y el Sr. Oliver Hudson (actor, hijo de Goldie Hawn y hermano de Kate Hudson) con pareja de diezes (TT).
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El dilema de la mejor mano
23 feb
Hace unos días leí que alguien le preguntaba a Leo Margets qué haría ella en caso de recibir dos ases en la primera de mano de un torneo si un jugador le hiciera all-in. Si tiraría las cartas o lo vería, arriesgándose a perder e irse a casa nada más llegar. Ella contestó rotunda: “¡instacall!”, es decir que lo vería instantáneamente, sin darle más vueltas. ¿Con dos ases? Sin pensarlo.
Creo que es una buena pregunta que, como de costumbre en el póquer y en otros dilemas con múltiples variables en juego, tiene muchas respuestas correctas. Solo por pasar el rato le planteé el otro día el asunto a mi amigo Biggles y de la discusión salieron buenas razones para cada una de las dos opciones. Los argumentos en contra de ver, se los dejo a quien los quiera. Yo me quedo con varios argumentos a favor de la respuesta de Leo.
En primer lugar, Más >

