Colaboraciones
Recuerdos de un deportista
3 feb
Un texto de Andreu Matalí
Empecé a jugar al póquer hace ya muchos años solo por el simple hecho de matar horas y más horas en autocares y hoteles. Antes todo era mucho más rudimentario; la fichas eran inexistentes y tirábamos de monedas y algún que otro billete. Cuando las carteras estaban en el maletero apuntábamos las apuestas en libretas; larguísimas listas de positivos-negativos cada vez más difíciles de cuadrar. 
Las barajas eran simples, de cartón. Nada de plastificadas y duraderas, mínimo dos barajas por viaje. El concepto de torneo no existía y el cash o juego en efectivo gobernaba el mundo. Apenas se hablaba de odds, ins, flips… Allí eran cartas a favor, cartas en contra y a conocer a tu contrincante. Las partidas duraban lo que el viaje tardara en terminar o las horas que distanciaban vídeo-comida-entreno-vídeo-cena. Un tío que ganaba estaba obligado a jugar, solo podías irte perdiendo. Internet estaba en sus inicios y a nadie se le ocurría jugarse el dinero en él. En el casino la palabra póquer era un mito y tuvimos que esperar muchos años antes de jugar al caribeño y luego al póquer de círculo, fueran torneos o efectivo. Más >
Rompiendo el tópico
8 mar
Un texto de Disperso
“No te fíes nunca de una persona sin vicios” Refranero popular
La estampa era la siguiente: seis mujeres a la intemperie, en pleno diciembre y en manga corta, fumando el enésimo cigarrillo mañanero, yo adentro, bajo techo. Ante la voz colectiva uno empequeñece y queda mudo; aunque se le dibuje esa
sonrisa lateralizada al escuchar ciertos tópicos, uno opta por enmudecer. Que si la ludopatía no conviene, que si patatim-patatam. Otra, desde su trono más allá del bien y el mal, iba aún más lejos, y se afanaba en festejar lo mucho que le disgustaban los lugares donde se juega dinero, “como el Bingo”. ¿Perdón?.
Veamos, cierto es que en época de crisis el juego está a la alza. Lo mismo pasa con el alcohol. Señoría, ¿podemos incluir como dato que la perpetradora de tal comentario pertenece al gremio de las Trabajadoras Sociales? Gracias. Seguimos; en una sociedad como la nuestra , la ludopatía, como enfermedad, extiende sus tentáculos, estigmatizando cualquier acto o juego que esté relacionado con el dinero y su apuesta. La Navidad, en cambio, es una época fantástica para saltarse las normas: ¡hasta los diabéticos comen turrón!. Y comprar lotería de forma masiva no es (ni por asomo) sintomático de padecer el mal de la ludopatía. Esto es, se trata de una costumbre, una tradición arraigada, y como tal, naturalizada. Y, además, ya sabemos lo que son las partidas de poker, o cómo se conciben: un contexto de adicción donde el alcohol y el tabaco se consumen como el agua, y donde es imposible ganar, porque en el caso de que eso sucediese es más que probable perder todos tus dientes en el callejón posterior que hay en toda vivienda o local donde se juegue a poker. De acuerdo, lo admito, me he dejado llevar. Pero, un momento, dejémonos llevar más, ¿cual es el juego de apostar dinero por excelencia, presente en las navidades?. El Bingo, ¿no?. Y yo creo que hay algo de demencial en ese juego. En un juego puramente de azar, no puede ser bueno tardar tanto en saber si vas a perder.
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Cartas
18 feb
Un texto de Albert Ruiz
Las partidas eran diferentes cuando mi padre se jugó a mi madre en una mano de Omaha, en 1942 y la perdió. Aprendió a jugar en Miami. Allí hizo dinero para comprar la bahía de Cádiz y volvió –un verdadero patriota– para perderlo en su país. Lo perdió rápido. Lo perdió todo. Una noche se le ocurrió jugarse a su mujer.
Claro, también la perdió.
Dicen que los beneficiarios quisieron cobrar. Que fueron a la casa a buscar a Adoración. Llamaron a la puerta y le expusieron la situación. –Una apuesta es una apuesta. –Dijeron. La mujer les escuchó atentamente y les pidió que esperaran mientras recogía sus cosas. Al cabo de un momento salió empuñando una sartén. Los hombres dieron un paso atrás. –El que tenga cojones que se acerque. –Avisó ella.
Mi padre volvió a casa tres días después y Adoración acabó por perdonar.
Una vez me senté a una mesa de Hold’em y un joven bromeó acerca de jugarse un coche que acababa de comprar. Le miré y sonreí. Las partidas antes eran diferentes.
Mano marginal
15 feb
Un texto de Andreu Matalí.
Estás sentado en la mesa. Noche dura, pocas manos te han entrado y tu bankroll va bajando como la espuma de una cerveza mal servida. Te roban las ciegas una y otra vez. Algo te consume por dentro pero no dejas que tu orgullo domine la partida, estas para ganar y se gana con cabeza. No pasa nada, el póker es paciencia y todo llegará.
Eres el último en recibir las cartas, la ciegas están muy altas y tus expectativas de entrar en premios se van disolviendo como un azucarillo mezclado en el café. Miras la primera con desilusión pero esta vez te sorprendes; un As. Miras la segunda y un cosquilleo recorre todo tu cuerpo. Disimulas; cara seria, mirada perdida, manos muertas.
El primero en apostar tira las cartas. El segundo ve la ciega, el tercero iguala, el cuarto sube cuatro veces la ciega. Es mi oportunidad. Una duda se asombra por mi mente. ¿Qué hago?, ¿le resubo en all in o igualo y juego débil toda la mano? Si hago all in muchos ni irán, si igualo y ven el flop les doy una oportunidad. Igualo.
Lo vemos cinco de seis, el bote es muy bueno y mi mano mejor. Después de esta mano entraré en premios y nadie me va a parar. Seré la aspirina para este dolor de cabeza. Me alzaré con el premio y todos me respetarán. Es mía y nadie lo podrá impedir. ¡¡¡Tengo AS-K!!!!! Más >
¡Colabora!
12 feb
Había, hay y habrá timbas, y en estas hemos conocido gente, hecho amigos y ganado algún que otro rival. No hemos coincidido todos al mismo tiempo, pero entre los conocidos de uno u otro, al final sumamos unos cuantos. Y esperamos que haya ganas de póquer, aunque no todo sea jugar.
Intentamos que aquí podáis leer póquer… ¡Pero también podéis escribir!
¿Tenéis ganas de escribir? Nos lo enviáis a colaboradores@haytimba.com y lo colgaremos.
PD: Para ahorrar en usuarios, lo colgaremos en esta cuenta común. Indicando el autor, por supuesto.
